Sentir el aroma del incienso,flores y aserrín es evocar la fe de mi pueblo, es verse niño caminando de la mano de mamá y conmoverse hasta las lágrimas contemplando al Nazareno, es ver en sus ojos amor ante el suplicio; es ver la fe y devoción de los que van vestidos de penitentes interiorizado esos actos exteriores de hablan de amores..Sentir esos aromas es verme adolescente buscando en la cruz de Jesús esa luz que guíe mi camino; es ver mi juventud en primavera y sentir que se hincha el pecho de fe y que uno puede cambiar un poco las injusticias de este mundo. Volver a sentir esos aromas es evocar a mi tierra, es sentirla palpitar en mi pecho y querer volver a compartir esa fe de los abuelos, esa fe y esperanza de los niños de mi tierra.
Oxwell L'Bu copyright 2016
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